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Todo paradigma educativo parte de una visión del mundo, del ser humano, su conciencia y su función social para la formulación de una teoría del aprendizaje. Estas concepciones son el punto de partida y dan un sentido al quehacer educativo que hoy presenta ciertos desafíos que requieren de propuestas innovadoras y que, de acuerdo con nuestra propuesta, implican que el ser humano sea considerado el valor y preocupación central. Una visión en la que la superación del dolor, el sufrimiento y toda forma de violencia es uno de los ejes transversales y sentidos fundantes del para qué educar.

En la actualidad nos encontramos cotidianamente expuestos a situaciones en las cuales la violencia es denominador común: no se trata sólo de guerras, de atentados, de violencia física; sino también, de violencia económica, racial, cultural, psicológica, religiosa, sexual. Percibimos violencia no sólo socialmente, sino que en las relaciones interpersonales que tienen lugar dentro de la escuela, dentro de la familia, dentro del trabajo…Profundizando aún más, nos encontramos con que esa violencia, también puede estar presente al interior de nosotros mismos.

Por ello consideramos esencial, para transformar esta situación, tomar como punto de partida la experiencia de conectar con la propia interioridad humana, generando el ámbito no sólo físico sino mental, donde el educador pueda reflexionar, meditar sobre “cómo recuperar el significado profundo de la educación, del acto de enseñar”. Creemos que nuestro aporte puede contribuir para la expresión de una nueva mirada, capaz de construir un nuevo sentido en la acción educativa recuperando lo humano en el acto de enseñar y aprender. Un nuevo modo de estar en el espacio educativo y en el mundo en general.

Desde nuestra propuesta creemos pertinente reflexionar sobre la actitud de parte de los educadores de hoy, en tanto somos quienes tenemos la posibilidad de poner a disposición de las Nuevas Generaciones una nueva educación que se propone habilitar, despertar el gusto por aprender, reflexionar, investigar, transformar, por ser conscientes de sí mismos y de sus actos con el horizonte de un futuro querido. De allí que es necesario aprender a acompañar sin juzgamientos esta nueva expresión que nace, que aspira a que el ser humano pueda desarrollarse integralmente, pueda develar su Vocación y expresarla en el mundo, una expresión acorde a los nuevos tiempos.

Creemos que es necesario crear un paradigma que incluya explícitamente un compromiso por la cultura de la No-Violencia, poniendo de manifiesto que en el actual momento histórico la violencia ya no es admisible como modo de convivencia, resolución de conflictos o logro de objetivos. Estamos hablando de la No-Violencia como actitud, como forma de vivir, como forma de construir ese Nuevo Mundo al que aspiramos, desde siempre, los seres humanos.

Serán tres días en los que compartiremos experiencias y visiones pedagógicas que nos permitan reflexionar y aprender a construir un nuevo modo de estar en el mundo, un nuevo lugar desde donde desarrollar nuestra vocación. Intentaremos desplegar la sensibilidad, conectando con lo mejor de los demás, experimentando el gusto por aprender juntos.

Desde la Copehu invitamos a construir el ámbito propicio para continuar profundizando en el paradigma del futuro: el de una educación transformadora en dirección evolutiva acorde al modelo de aquello nuevo que nace.

CoPeHU Bolivia



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Las Jornadas no tienen costo, sin embargo se pide un "aporte" para el uso de las instalaciones del Parque Montecillo y 
para el café de cada día. Bs 30.- por día.

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